En el último año Vitacura vive un auge de nuevas propuestas gastronómicas, algunas de ellas ya presentes en otros lugares de la capital, como es el caso de las sangucherías Ciudad Vieja y José Ramón 277.

Una de las aperturas recientes y que goza de una contundente oferta de sánguches, sin ser específicamente una sanguchería, es el restaurant Las Leñas. Inspirado en las fuentes sureñas, con una atmósfera cálida, mucha madera y paredes que simulan leña apilada, este lugar comandado por tres socios – entre ellos Gonzalo Olmedo, el mismo tras el desaparecido Bar Mercado – abrió hace 7 meses con una carta que derrocha cariño y sabor.

Para partir, hay entrantes como el Carpaccio de filete sopleteado ($ 8.200), que viene con una entretenida combinación de pimientos cortados en cubitos, pepino en rodajas, rúcula, tomates cherry, alcaparras, queso parmesano y salsa de lomo saltado.

La adición de nuevos ingredientes a la típica receta del carpaccio, hace de este plato una mezcla de intensidad y frescura, ideal para acompañar con una cerveza belga como la Vedett IPA ($ 4.200 el shop de 500 cc), equilibrada y curiosamente más suave que otras de su variedad.

La mechada, casi un emblema nacional, se luce y deja devorar con El Carnalito ($ 8.990), un grandioso sánguche en pan ciabatta donde esta carne viene junto a cebolla estofada, queso mantecoso, ají oro, tomate, tocino BBQ y mayo al ajo.

Y claro, hay contundencia y enjundia, un rico picor y una textura cremosa en este conjunto que es verdadero plato entre dos panes.

Sus hamburguesas tampoco son la excepción, y si bien engañan a la vista por su tamaño, al paladar le sacan trote desde el primer mordisco como es el caso de la Salamanca ($ 9.990), la cual llega con champiñones, rúcula, queso azul, queso cheddar, ají oro – vuelve aquí el rico y coqueto picor -, pimientos asados y mayo. Una mezcla notable, equilibrada y donde los sabores solo se potencian.

Los sánguches de milanesa, otra de las especialidades de la casa, vienen en diferentes y enormes versiones, y ahí La Pipiripipi ($ 9.990, en la foto) es una de sus estrellas: milanesa de vacuno, jamón, queso mantecoso, cebolla morada, pepinillo dill, huevo frito, salsa BBQ y palta. Otra vez la contundencia.

Otra vez el cariño por una cocina que solo quiere dejar felices a grandes y chicos – cuentan con un taca-taca y un patio de juegos para los niños -, con una amplia carta donde – ojo – también hay espacio para las pizzas.